Politica

Bases de la educación para el respeto entre personas

Educar en el repeto y en la igualdad son valores fundamentales. Enseñar a respetar es, en nuestros días, un objetivo especialmente valioso. El descubrimiento de valores como la fraternidad, la tolerancia y la empatía, el camino para conseguirlo.

 

Valores para el Respeto

Se entiende por respeto el acatamiento que se hace del otro por su mera consideración de ser humano y la deferencia en el trato que se le dispensa por ello. Si la educación ha de tener como objetivo principal impulsar ese respeto común entre los individuos, el descubrimiento de valores ha de ganarle la partida a la mera instrucción, primándose en las familias y en los centros escolares el aprendizaje de aquellos que caracterizan la convivencia intercultural: la dignidad humana, la fraternidad, el aprecio de las diferencias, la tolerancia, la empatía, el diálogo y la escucha activa.

 

Fraternidad, Tolerancia y Desarrollo

Una piedra angular de la educación para el respeto es que los seres humanos, con independencia de cualquier otra circunstancia, gozamos por nuestra propia condición de una excelencia genuina. La fraternidad hace referencia, precisamente, al vínculo o afecto existente entre quienes son hermanos o se tratan como tales. Al margen de las consideraciones religiosas, este es un valor necesario para educar en el respeto: valorar lo humano en cada individuo, y apreciar en todo caso aquello que nos une en nuestra esencia. Evidentemente, todos somos únicos, originales, inéditos. La diferencia forma parte también de nuestra realidad. Aprender a convivir con estas diferencias, valorarlas como fuentes de mejora social, cultural y personal, constituye otro escalón indispensable para aprender a respetar. Así, la enseñanza debe fomentar el reconocimiento de estas diversidades y el multi-aprendizaje desde ellas, consolidando la tolerancia como práctica habitual: aceptando las ideas, las creencias o las prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Siendo intolerantes, exclusivamente, con la intolerancia. Para ello, para aprender la tolerancia, ha de entenderse el conflicto como mucho más que un escollo insuperable. Es una invitación al cambio que genera tensiones positivas. Es enriquecedor, motivador y valioso. Y como tal debemos educar en el desarrollo personal desde la superación de las dificultades.

 

Diálogo y escucha activa

 

La comunicación, el diálogo entre las personas, constituye una herramienta necesaria para la socialización, el intercambio y el conocimiento. En una sociedad mundial tan informatizada como esta, fomentar el espíritu crítico -para discernir y comprender la verdad de entre la maraña informativa- e impulsar la verdadera comunicación interpersonal, el diálogo frente a la discusión o la imposición de pareceres, constituyen factores decisivos en la educación para el respeto. Aprender a expresar nuestras ideas, opiniones, sentimientos y conocimientos requiere dedicar tiempo y esfuerzo docente a la oratoria, la redacción y la expresión verbal; al tiempo que exige también un trabajo decidido para capacitar a los alumnos en la asimilación de esos contenidos mediante la comprensión lectora y la escucha. Una escucha activa, con el corazón más que con los oídos, persiguiendo captar lo que se nos intenta expresar antes incluso de lo que se nos dice. Una escucha que lleve a la empatía; es decir, a la capacidad de identificarse afectiva y mentalmente con el estado anímico del otro. Porque de la identificación nace la verdadera comprensión y, de ella, el reconocimiento de la mismidad ajena y la capacidad de respetar a los demás, así como a uno mismo.

PortalDelPluralismo

About the author

PortalDelPluralismo

Add Comment

Click here to post a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *