Cultura

Mitologia Greco-Romana: Huellas del pasado para reconocer el presente.

mitologia greco romana

Mitos petrificados

 

Un estudio publicado años atrás en Estados Unidos revela que la mitología greco-romana está más cerca de la realidad que de la ficción; sentando, incluso, las bases de la paleontología moderna.

 

En el segundo siglo antes de Cristo, el geógrafo griego Pausanias describía el murmullo de excitación que rodeaba al supuesto descubrimiento de los huesos del gran campeón griego Ajax, quien peleó en la guerra de Troya. De acuerdo con La Ilíada, la poderosa epopeya escrita por Homero hace 3.000 años, la tumba del gigante se encontraba en Rhoeteum, donde los barcos griegos habían atracado antes de atacar la ciudad. Un testigo explicó a Pausanias cómo el mar había lavado la playa, revelando un puñado de huesos enormes. El diámetro de las rótulas halladas era lo suficientemente grande para ser dignas de un héroe semejante y bastó para confirmar que sí había existido.

Tal como Ajax, otra serie de fabulosas creaturas de la mitología clásica continúa viviendo en la imaginación moderna gracias a los vívidos relatos de la cultura greco-romana. Pero es muy posible que Grifos, Centauros, Gigantes o Cíclopes fueran algo más que simple ficción; que tales seres alguna vez realmente ocuparan la Tierra en los lugares donde nacieron las leyendas. Esta es, por lo menos, la original teoría que la investigadora de la Universidad de Princeton (Estados Unidos), Adrienne Mayor, explora en su libro The First Fossil Hunter: Paleontology in Greek and Roman Times (Los Primeros Cazadores de Fósiles: Paleontología en Tiempos Griegos y Romanos). A través de un cuidadoso análisis, comparando referencias clásicas (pinturas, mosaicos y textos) con los hallazgos pa-leontológicos en el mar Mediterráneo, muestra convincentemente cómo muchos de los mitos de monstruos y gigantes tienen su origen en la observación de los enormes huesos de especies extintas, que fueron abundantes en las tierras de griegos y romanos. O cómo, por tanto, los huesos descubiertos en Rhoeteum en el siglo II a.C. corresponden a un mastodonte de la era Miocene, cuyos fósiles han sido ampliamente encontrados en la región mediterránea del este.

 

Un ejemplo en que las coincidencias son notables es una vasija corintia pintada hace 2.500 años y que actualmente se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Boston. En ésta, el héroe Hércules combate con un monstruo de mar que amenaza a Troya, episodio relatado por Homero en su Ilíada. Un extraordinario ser brotado de la Tierra junto a la costa, tras una inundación y que es retratado con una cabeza blanca

-sin cuerpo- despegándose del suelo. Tras hurgar entre las piezas recogidas por paleontólogos especialistas en fósiles mediterráneos, Mayor encontró una que calzaba justo: un Sanotherium o jirafa gigante, cuya cabeza llegaba a medir más de 60 centímetros, que se extinguió hace 10.000 años y cuyos restos fosilizados son abundantes en la zona.

 

“Becados en esta área han asumido que un artista incompetente hizo un dibujo pobre de un monstruo saliendo de una cueva. Ahora, la pintura muestra otro significado: una súbita y sorprendente exposición de un enorme esqueleto fósil en la costa troyana pudo haber sido la inspiración para el relato de Homero”, señala Mayor.

 

Un camino similar llevó al origen fósil del Grifo, quimera que guardaba las minas de oro en los confines de Asia. Ese animal fabuloso, con cabeza de ave rapiña y cuerpo de león. Se supone que Apolo montó uno y entre los griegos era símbolo de fortaleza dominante. Usando herramientas de la pa-leontología moderna, Mayor unió el retrato del ser mitológico con los restos de un tipo de dinosaurio o Protoceratops, muy común en el desierto de Gobi. Localizado en la actual Mongolia, es una región situada exactamente en el lugar que la cultura greco-romana consideraba los confines de Asia.

 

Durante su investigación, además, Mayor se dio cuenta de que densas concentraciones de enormes huesos de mastodontes fueron encontrados en los mismos lugares en que la mitología sitúa las batallas entre dioses y gigantes y en las cuales ejércitos completos habrían sido aplastados por los rayos de Zeus.

 

El lugar donde ahora está el Mediterráneo fue un gran corredor migratorio de mamíferos gigantes hace 15 millones de años, explica Mayor, y tanto los romanos como los griegos estaban conscientes de que alguna vez en la Tierra, otro tipo de creaturas habitaron sus dominios. Tanto así, que durante 10 siglos, a partir del V a.C., la civilización greco-romana emprendió una verdadera corrida tras signos prehistóricos. Frecuentemente, los primeros cazadores de fósiles registraban huesos petrificados de estos primeros seres que exponían en templos y museos. Y tal como su contraparte moderna, trataron de reconstruir la apariencia de estas creaturas y desarrollaron sofisticados conceptos -sobre la base de sus propias creencias- para explicar la evidencia. Conceptos que fueron expresados en historias mitológicas. qp

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